Las Vegas, Nevada — En una noche que quedará grabada en la historia de las artes marciales mixtas, el peleador australiano Jack Della Maddalena sorprendió al mundo entero al derrotar al campeón invicto Islam Makhachev, provocando lo que muchos ya consideran como el mayor revés en la carrera del ruso y uno de los mayores giros inesperados en la historia reciente de la UFC.
La pelea, que tuvo lugar en el evento principal de UFC 307, fue desde el inicio un enfrentamiento de estilos: el poder de golpeo quirúrgico y agresivo de Della Maddalena frente a la maestría en lucha y control del terreno de Makhachev. Pocos esperaban que el australiano pudiera superar la presión, el ritmo y la experiencia del pupilo de Khabib Nurmagomedov, pero lo impensable ocurrió.
Un comienzo calculado
Desde el primer asalto, Della Maddalena demostró que no había llegado como víctima. Con movimientos precisos, defensa sólida y un jab punzante que conectaba repetidamente, el australiano logró frenar los intentos tempranos de derribo de Makhachev. Mientras el campeón buscaba imponer su ritmo habitual, se encontró con una muralla que no cedía.
El segundo asalto fue aún más revelador: Jack comenzó a conectar combinaciones más agresivas, y Makhachev —visiblemente frustrado— no lograba llevar la pelea al suelo, donde normalmente dicta las reglas. Cada intento era contrarrestado por una defensa implacable y una precisión que hacía daño.

El momento del quiebre
Fue en el tercer asalto cuando se produjo el momento histórico. Luego de una finta que descolocó a Makhachev, Della Maddalena lanzó un uppercut devastador, seguido por una combinación al rostro que mandó al campeón a la lona. El árbitro intervino segundos después ante la lluvia de golpes sin respuesta.
El estadio estalló. El silencio incrédulo de la esquina de Makhachev contrastaba con la euforia del equipo de Jack, que no solo había ganado, sino que lo había hecho con autoridad, sin dejar dudas. La racha de 13 victorias consecutivas de Makhachev había terminado.
Una nueva estrella ha nacido
Jack Della Maddalena, hasta ahora considerado como una promesa sólida, pero sin grandes nombres en su historial, se catapultó instantáneamente al estrellato. La victoria sobre uno de los peleadores más dominantes del roster actual de la UFC no solo valida su talento, sino que lo coloca directamente en la conversación por el título, o incluso como nuevo campeón, dependiendo de si la pelea fue por el cinturón o no.
En la conferencia de prensa posterior al evento, Della Maddalena expresó:
“Esto no fue suerte. Vine preparado para este momento toda mi vida. Sabía que podía derrotarlo. Solo necesitaba que el mundo lo viera.”
Su humildad y determinación conquistaron a los medios, mientras las redes sociales explotaban con reacciones de fans, periodistas y peleadores.
¿Y ahora qué para Makhachev?
Para Islam Makhachev, la derrota representa un punto de inflexión. Después de años de dominio, el golpe no solo fue físico, sino también simbólico. La UFC deberá decidir si le otorga una revancha inmediata, si lo baja en el ranking o si lo enfrenta con otro contendiente para reconstruir su camino al título.
Lo que queda claro es que incluso los más grandes pueden caer, y en el caso de Makhachev, la caída fue impactante no solo por el resultado, sino por la forma: perdió en su propio juego, siendo controlado y finalmente noqueado por un rival que pocos veían como amenaza real.

Reacciones del mundo UFC
Figuras como Daniel Cormier, Michael Bisping y Joe Rogan no tardaron en elogiar la actuación de Jack, calificándola como “una clase magistral de striking con defensa impecable contra derribos”. Mientras tanto, compañeros de división como Charles Oliveira y Dustin Poirier manifestaron su interés por enfrentar al australiano.
Por su parte, el entrenador de Khabib, Javier Mendez, comentó:
“Islam es un campeón, sabrá cómo regresar. Pero esta noche hay que darle crédito a Jack. Fue mejor en todos los aspectos.”
Conclusión
La victoria de Jack Della Maddalena sobre Islam Makhachev no solo cambió la narrativa de sus respectivas carreras, sino que agitó por completo las aguas de la división. Lo que parecía una defensa de título más para el ruso terminó siendo el nacimiento oficial de una nueva estrella.
En una organización tan impredecible como la UFC, donde cada combate puede alterar el curso de la historia, esta noche nos recordó una vez más por qué los fanáticos aman este deporte: porque todo puede cambiar en un instante.